Bueno todos hemos vivido la romería y junto con ella los puestos repletos de comida, juegos y mercancía.
Fiesta religiosa bañada de comercio, del cual disfruto por cierto.
El Pan de fiesta fue siempre la excusa perfecta para pasar al centro y que a pesar de que no pudiéramos entrar a la iglesia a ver a la “generala” si que recorríamos todo la zona de alimentos en busca del perfecto pan de fiesta, uno bastante especial, con textura, olor y sabor precisos, mi abuela siempre insistió en que los que lo elaboraban fueran originarios de Tlaxcala, así que exclusivamente ella era la que decidía cual comprar.
Lástima que este año no pudo hacerlo.
Pero aun así lo disfrutamos, la hogaza fue acompañada por un te de limón al cual esta vez decidí ponerle algo mas de azúcar.
“La perfecta cena”
Y ahora esperar al pan de muertos; ansió el día dos de Noviembre… aunque la verdad espero que tarde en llegar y que para esa fecha pueda ordenar mis obligaciones y poder hacer que el día rinda al 200%, quiero comer el pan junto con un chocolate, además la flor de muerto adornándolo todo, y las velas en el altar… que precioso instante.
Gracias por leer
Y nos estamos viendo
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